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              Luego de encontrar los restos de Richard Hershem en el interior de la jungla decidimos regresar

            al helicóptero y abandonar la isla mientras continuamos vivos.

 

Seguíamos el sendero trazado por los vehículos cuando esta bestia nos salió al encuentro mientras cazaba. Nadie sabe aún porqué tantos dinosaurios han resultado mutantes como este monstruo.

                      

 

                            He aquí la prueba de que el tiranosaurio es capaz de atrapar presas

                      al vuelo. Lo que acaba de capturar es un ave parecida al loro, pero de un

                      tamaño mucho mayor.

 

               Dos fotos más que muestran a los feroces animales que moran en esta selva. Si no matábamos

             a la boa de la derecha, ella hubiera termiando matándonos a nosotros. El felino de la izquierda

             nos estuvo siguiendo algunas horas antes de encontrar otro animal que consideró presa mejor.

 

Hay leyendas que cuentan de la existencia de amazonas caníbales en esta isla y ahora podemos saber que son verdad. Suelen cazar solas para no compartir las presas. Detrás siempre las siguen pequeños dinosaurios buscando los restos que puedan quedar.      

 

             La siguiente foto es la de uno de los nativos de la isla, éste pertenece a una raza de gran

            peligrosidad, luego de atacar nuestro campamento huyó internándose en la jungla:           

 

                En la selva descubrimos bandadas de gansos que evitaban las áreas despejadas para evitar

              a los depredadores. En esta foto intentábamos atrapar alguno y descubrimos que la amazona

              caníbal nos había estdo siguiendo. Apenas sacamos las armas, huyó.           

   

 

    

Foto del grupo que se separó de nosotros, fueron en busca del Parasaurolophus carnívoro, cuya existencia era dudosa.

(los del comité de ciencias van a estar felices)                 

   

Ultima foto tomada antes de salir de la isla. Ya que sólo disponíamos de helicópteros pequeños tuvimos que abordarlos por grupos para atravezar los 100 kilómetros de océano y volver al continente.

Aquí se ven a los que conformaban el último grupo.    

    

 

Foto tomada desde la ventanilla de uno de los helicópteros